A raíz de los efectos positivos y revitalizantes de la aplicación del oxígeno ya descritos, resulta interesante su consumo para todo aquel que desee aumentar su rendimiento físico o psíquico, para aumentar la calidad de vida y mejorar la salud, o simplemente para aumentar la sensación del propio bienestar.
En concreto, queremos destacar los siguientes grupos de clientela potencial: deportistas, gente mayor, fumadores, ejecutivos, gente estresada, con problemas de tensión y circulación, etc.
Quien entrena con regularidad y practica alguna especialidad deportiva, desea aumentar su rendimiento. Y no son pocas las veces en las que se intenta conseguir este aumento del rendimiento exclusivamente mediante entrenamientos más fuertes, intensivos y repetitivos, bajo el lema “quién algo quiere, algo le cuesta”.
La necesidad de nuevas energías para conseguir el objetivo requiere, automáticamente, una demanda superior de oxígeno, que muchas veces no puede adquirir el cuerpo. Este déficit de oxígeno en los entrenamientos provoca exactamente lo contrario de lo que el deportista desea: una reducción de rendimiento, en vez del tan anhelado aumento, a pesar de los esfuerzos realizados. El oxígeno no es suficiente para la energía que se precisa, y la energía se obtiene de forma anaeróbica. A la larga, esto provoca que el organismo pase de un estado anabólico a un estado catabólico. Las reservas de energía gastadas durante los entrenamientos ya no se recargan y se reducen, de una sesión a la siguiente.
Mediante la aplicación de oxígeno, el deportista obtiene dos ventajas sustanciales. La presión parcial de oxígeno aumentada aumenta el estado de energía - lo que posibilita un entrenamiento de más alto nivel - y como todos los procesos regenerativos tienen como base el oxígeno, también se realizan de forma más veloz.
Los objetivos de entreno, en conclusión, pueden ser formulados de forma más exigente y cumplidos más rápidamente: una meta, que cualquier socio de gimnasio posee intrínsecamente...
Mediante la aplicación de oxígeno en forma de curas se regeneran los intestinos y el estómago, y la sangre puede enriquecerse de nuevo con más cantidad de oxígeno. El índice de oxígeno es, al acabar estas curas, un 900 superior al índice inicial!
La aplicación de oxígeno conlleva, sobretodo en el caso de la gente mayor, a un aumento considerable de la vitalidad, salud y calidad de vida. Para los gimnasios y equipamientos deportivos, las aplicaciones de oxígeno son una gran posibilidad, para incluir a la gente de edad avanzada entre su clientela potencial. Una clientela potencial cada día más importante, puesto que la sociedad envejece en números globales. Es más: se trata de una clientela potencial que más que cualquier otra está interesada en el mantenimiento y mejora de su estado salud, estando dispuesta a realizar actividades para conseguirlo, incluso con el correspondiente desembolso dinerario que eso conlleva.
Esta clientela potencial dispone de tiempo libre suficiente y puede organizarlo a su libre albedrío. Realizar ofertas en as horas relativamente tranquilas de las mañanas es, por tanto, una de las soluciones realistas.
Los fumadores son la clientela potencial más clásica de cualquier tipo de tratamiento y aplicaciones con agua enriquecida con oxígeno.
Si antes estas terapias estaban relacionadas con curas y estancias caras en balnearios, hoy en día los fumadores pueden realizar sus curas de oxígeno en el Estudio de Salud y Wellness Hotels, para desintoxicar el organismo y revitalizarlo convenientemente.
Las personas con dedicación profesional extremada, como los ejecutivos, autónomos o personas en posiciones de dirección de empresas se encuentran, demasiadas veces, en situaciones extremas de presión y rendimiento.
El estrés, los problemas de agenda, la falta de tiempo y las altas responsabilidades conllevan a reacciones permanentes de estés en el cuerpo. La corteza de los riñones libera hormonas estresantes, que activan el sistema nervioso simpático. Aumentan la presión sanguínea y la frecuencia cardiaca, y la demanda de oxígeno en los tejidos aumenta. El aumento de la presión sanguínea provoca, por el contrario, una reducción diametral de los vasos sanguíneos, por lo que no llega suficiente sangre cargada de oxígeno al “consumidor final”, la célula.
A la larga, este círculo vicioso tiene consecuencias terribles. La llegada reducida de oxígeno a las células y las continuas presiones antes citadas comportan una reducción de su rendimiento, se recurre a estimulantes: la cafeína, la nicotina y el alcohol aun son los materiales más “suaves” utilizados en estos casos. Pero también en este caso, mediante la aplicación de oxígeno, se puede mejorar a corto plazo la entrega de oxígeno necesaria para el cuerpo y sus células.